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sábado, 16 de enero de 2010

Un sueño


Esto fue en su momento una carta para una chica, fue lo que pude escribir en aquel momento después de aquella llamada... Creo que ya ha pasado un tiempo prudencial y se puede leer sin causar dolor (a mí claro). Como hay metáforas mezcladas con realidad y es una experiencia personal tal vez no lo entiendan pero no importa, quiero compartirlo



Despertar de un sueño, al menos a mí me ocurre que me resisto al cambio, a abrir los ojos. Sé la razón, probablemente es el miedo a lo desconocido o quizá a lo conocido de la realidad, otro día más. Si el sueño es bonito, dulce, agradable, mayor es la resistencia. Pero despertar es una alegría cuando es una pesadilla… Hoy, solo pienso en un sueño, realmente ya estoy despierto pero de este no quería despertar… Eran muy cómodos los algodones y muy cálidas las sensaciones.

Unos dicen que contar los sueños hace que no se cumplan, sin embargo otros dicen que sí, por el momento solo escribo, la decisión de contártelo se sabrá si estás leyendo estas líneas.

Me sorprendí a mí mismo observando como dormías, mirando tus ojos cerrados suavemente, el contorno de tu cara en la penumbra y la casi imperceptible respiración, como la de una princesa en su onírica fragilidad. Tenías la calma de un bebé en su cuna y transmitías la serenidad que tanta falta hace en ciertos momentos difíciles. Como en mis mejores sueños, el silencio, ese sonido tan escondido en estos días… Continúo observándote pero ya me atrevo a pasarte la mano dulcemente por el pelo, el cuello, las cejas, la nariz, haciendo dibujos imaginarios. Tu cara se transforma en dulzura y qué mejor placer que sentir como doy placer. Fugazmente abres los ojos, los míos te responden con un silencio contenido pero no así mi corazón que comienza a latir con más fuerza aún si cabe, con un estruendo que posiblemente solo oiga yo. Con un leve movimiento me respondes acariciándome la espalda, ¡no sabía que los sueños pudieran ser tan reales! El escalofrío me recorre todo el cuerpo, mientras continúas con tus caricias, yo las mías y como sonido de fondo el silencio. Este se rompe con mi voz: “me encanta que me acaricien la espalda…” Tú me respondes con una sonrisa cómplice y me cuentas que a ti también te gusta.

Continúa el sueño ya en mi cuarto, en medio, una despedida, un beso, una caminata por las calles de Granada con un frío que no me importaba y aún con la ropa de la noche anterior… Al día siguiente ¡sigo soñando! No sé si despertaré algún día, pero claro mientras se sueña no se sabe, nos enteramos cuando nos despiertan. Estaba de nuevo en mi cuarto y suena el móvil, es tu voz: -Nauzet? De nuevo más palpitaciones, pero no sabía que en ese mismo instante iba a despertar. Tu primera pregunta es saber como estoy y la segunda es el despertador… Hacía mucho tiempo que no se me convertía un sueño tan bonito en una pesadilla tan cruel. Todo había sido un sueño pero lo peor es que ahora estoy en la pesadilla, esperando despertar. Ya no hay silencio, solo ruido y tristeza. Sentimientos indescriptibles de impotencia y de incredulidad.

Necesito despertar.

Nauzet Acosta

11-nov-2005 (5:00 a.m.)

cita

Estaría bien que nuestros amigos y algunos que no lo son estuvieran dispuestos a esa ayuda incondicional... Me encanta esta cita anónima desde hace mucho años. Ya era hora de ponerla por aquí.
Besitos a tod@s



"En el camino, cuando caiga, no te pido que me hables,
tan solo que me des la mano."
Anónimo

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Para mi es El fragmento de "hojas de hierba" de Whitman que mas esperanza me da. Aquí lo dejo por si alguien también quiere aprovecharlo.



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¿Quieres escuchar el relato de un combate naval de los viejos tiempos?¿Quieres saber quién fue el vencedor bajo la claridad de la luna y las estrellas? Escucha el relato, tal como me lo contó el padre de mi abuela, que fue marino... Nuestro enemigo- decía- no era ningún remolón a bordo de su nave, te lo aseguro; Tenía el arisco denuedo de los ingleses, porque no hubo carácter más coriáceo ni más verdadero que aquel, no lo ha habido ni lo habrá jamás; Al caer la tarde llegó, enfilándonos horriblemente. Nos trenzamos con él, enmarañadas las jarcias, casi tocándose los cañones; Mi capitán trincaba de firme, con sus propias manos. Habíamos recibido algunas balas de dieciocho libras bajo la línea de flotación; En nuestra batería baja dos piezas de grueso calibre habían estallado al primer cañonazo, matando y haciendo saltar por los aires a cuantas las rodeaban. Batalla entablada a la puesta del sol, batalla en tinieblas; A las diez de la noche, en el plenilunio, nuestras vías de agua iban en aumento, teníamos cinco pies en la cala, según decían; El capitán de armas libertó a los prisioneros encerrados en la cala de popa, dándoles oportunidad de salvarse. Los centinelas no permitían aproximarse a la santabárbara; Y, viendo tantas caras extrañas, ya no sabían en quién fiarse. Nuestra fragata comenzó a incendiarse; El enemigo preguntó si pedíamos cuartel; Si arriábamos la bandera y dábamos fin al combate... Entonces comencé a reír de contento, porque escuché la voz de mi capitancito: “No hemos arriado nuestros colores- gritó tranquilamente - y ahora comenzaremos nuestra parte en la lucha” Sólo tres cañones quedaban en uso; Con uno el capitán apuntó al palo mayor del enemigo; Los otros dos, bien cargados con metralla, silenciaron la mosquetería enemiga y barrieron sus puentes. Sólo las cofas secundaban al fuego de tan reducida batería, especialmente desde el palo mayor. Se mantuvieron bizarramente durante toda la acción; No hubo ninguna tregua; Las vías de agua pronto anularon las bombas y el fuego avanzó hacia la santabárbara. Una de las bombas fue arrastrada por un cañonazo, la gente creyó que nos hundíamos. El capitancito permanecía sereno; No manifestaba ninguna prisa, su voz no era ni fuerte ni débil; Sus ojos fulguraban mucho más que nuestras linternas de combate. Y al filo de la medianoche, a la claridad de la luna, el enemigo se rindió.

Walt Whitman

Cálmame


mientras esperaba solo en la plaza de las batallas:







Sostenme el corazón con tus dulces manos,

Apacigua el galope desenfrenado de mi vitalidad.

¿Sientes lo que yo?

Entra en mi por mi mirada, tómate tu tiempo,

no te precipites.


Nauzet Acosta

Tierra


Estoy pasando artículos y escritos que tenía en otro blog a este. Este es antiguo así como los demás que iré publicando.
Empiezo con un artículo que publiqué en la revista de mi facultad

Tierra

Me decía un amigo que escribiera un artículo para Ambientalia. Así que me senté en el ordenador y me dispuse a escribir algo interesante, algo que pudiera servir de ayuda o captar la atención de los estudiantes de Ambientales o de otras personas que, sin serlo, estén especialmente sensibilizadas con el Medio Ambiente.

Media hora después de estar sentado en la “magnífica” silla de mi cuartito, tan sólo había una palabra en la pantalla: Tierra.

Rondaban por mi cabeza muchos acontecimientos del presente y otros tantos del pasado, supongo que no es de extrañar, que en su mayoría fueran pensamientos no muy deseables o totalmente indeseables. Lo paradójico del tema es que, justo en ese momento, me entero que Ila, Tirma, Ibi, Tlan, Mapu, Pachamama y una larga lista de nombres por los que es conocida La Tierra, se estaba “quejando” en ese instante. Esto necesito aclararlo ya que ustedes no sabrán de que hablo si no les explico mi forma de entender el Mundo. A mi parecer, La Madre Tierra es un ser vivo; nos lleva en su regazo, nos alimenta y aguanta mucho a sus hedonistas hijos, pero cada vez grita más fuerte, al menos ese es mi sentir. En ese mismo instante, me entero de la “queja” del día: un movimiento de fallas había producido un fuerte maremoto que llegaba a las costas de distintos pueblos en forma de tsunamis. Una puntada en el corazón me dejó sin aliento y es que, unido al resto de las noticias catastróficas de la época, me hundían el pecho con una presión asfixiante. Cada científico experto en su materia nos podría explicar racionalmente las causas de susodichas desgracias.

Y yo me pregunto, o más bien siento el grito primal de nuestra Madre, a la cual estamos envenenando con su propio cuerpo, convirtiendo y usando la alquimia en su contra y por lo tanto, en la nuestra. No tengo nada en contra de los tecnócratas, pero ¿realmente es la tecnología nuestra salvación? ¿Y mientras, por qué están muriendo tantos seres hoy en día por causa de la avaricia de otros? Tenemos una atmósfera que roza los límites de la insalubridad en un gran porcentaje; y es que el aire no conoce fronteras, no sabe de políticas nacionalistas, ni diferenciar entre pueblos del mundo…

¡Hipócritas! ¿Es que usarán sus billetes de 500 €, como una especie de careta anti-gas cuando el aire ya sea irrespirable? ¿Por qué seguimos haciendo cosquillas a la Naturaleza cuando sabemos, por ejemplo, que un mínimo cambio en la estructura del ADN da como resultado cambios tan grandes y muchas veces incontrolables? Creo que no es el momento de hablar de los organismos modificados genéticamente, como tampoco lo es de hacer análisis sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, etc.

No creo estar en posesión de La Verdad y es por esto que trataré de no juzgar a mis hermanos. Pero vuelvo a preguntar: ¿Hay alguien más que oiga el grito de La Madre, de La Tierra, de nuestro planeta?

No me puedo resistir a decir, que si nadie se ha dado cuenta, de que en el sudeste asiático, así como en otras muchas partes del mundo, ya estaban muriendo muchísimas personas antes del tsunami y que intentar sensibilizar a los acomodados en su sofá con su coca-cola, mostrándonos como unos pobres turistas (ricos) han perdido lo que llevaban o incluso la vida… ¡Qué mala suerte viajar allí justo en ese momento! (es una ironía por si no quedaba claro)

No quiero hacer un artículo largo, pesado e ilegible, pero necesito pensar que hay más personas que no viven en su ombligo…

Resuenan ahora con más fuerza palabras en mi cabeza: solidaridad, reparto de riqueza, condonación de la deuda externa de los países pobres (pobres gracias a los ricos) y seguiría enumerando más si no fuera por falta de espacio.

¿Se quedarán resonando en mi cabeza? ¿Alguien más las oye? ¿Haré algo o seguiré cambiando de canal hasta llegar a Mierda Hermano VIP 2?

Me quiero despedir con un grito desesperado con el cual se despidió de la vida, hace muchos años ya, uno de los últimos guerreros aborígenes canarios, Bentejui, cuando se lanzó por un acantilado al verse rodeado de sus enemigos e incapaz de defender su tierra: ¡ATIS TIRMA! (te quiero Tierra).


Nauzet Acosta

miércoles, 19 de septiembre de 2007